viernes, 15 de junio de 2012

Unas de cal y otras de arena


El ministro Juan Carlos Esguerra fue pieza clave en la aprobación
de la Reforma a la Justicia

No sé que es más aburridor, si escribir de la andanada de tuiters de Uribe criticando todo y registrando hasta un atraco en la carrera décima con sus ya acostumbrados retwittears de sus fieles escuderos, o de la vergonzosa actitud de los congresistas colombianos aprobando una reforma a la Justicia que en gran parte los protege a ellos.
Creía pasados los tiempos en que el Congreso legislaba para beneficio propio, pero resulta que esta práctica está aún vigente.
Temas como la inclusión de la doble instancia para su juzgamiento o la ampliación de periodos de los magistrados de 8 a 12 van en esa dirección, ya que precisamente son los congresistas los integrantes en un futuro de las Cortes, o por lo menos intervienen en la elección de sus miembros.
Eso sin contar que a última hora fracasaron intentos por disminuir las causales de pérdida de investidura, cosa que en nada hubiera favorecido la imagen de nuestros padres de la patria.
Sin embargo, para los más optimistas asuntos como la eliminación del Consejo Superior de la Judicatura y la famosa Comisión de Acusación así como la “ayuda” de notarios y abogados para descongestionar los juzgados haciendo las veces de jueces, los miran como hechos positivos de la Reforma, pero bajo la lupa crítica de la oposición y la academia.
Pero no todo lo que pasa en el Congreso tiene este “tufillo”. Horas antes se aprobó el Marco Jurídico para las Paz, que seguramente servirá, si se utiliza con el criterio acertado, de apoyo para que este país nos dejemos de echar bala algún día  y los hijos de nuestros hijos puedan disfrutar de una sociedad  con diversidad de opiniones y en paz.

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