lunes, 4 de junio de 2012

Respeto por la condición humana


El brutal asesinato de que fue objeto Rosa Elvira Cely dejó al descubierto, es cierto, todas las falencias que tiene el sistema 123 y de la salud pública. También cuestionó la capacidad que tiene nuestro marco legal para enfrentar a estos violadores en serie, haciéndonos pensar que nuestra sociedad no avanza hacia adelante sinopor el contrario regresa a tiempos de la barbarie.
Vivimos en una época violenta y cada noticia que implica vejámenes contra las mujeres y los menores de edad, es más terrible que la anterior. Pareciera unacompetencia.
Cuando no son losborrachos celebrando el año nuevo o un partido de fútbol que salen disparandoal aire y asesinan invariablemente a un menor de edad, que su mayor culpahabría sido estar jugando a esa hora en frente de su casa, se conocen casos de la más extremaagresividad en contra de mujeres quebien podrían ser hermanas, primas, amigas o simplemente desconocidas que nocontaron esas noche con suerte.
Pero el asunto no debe ser de suerte, debe ser de respeto ala condición del ser humano, especialmente al sexo femenino.
La violencia de género se ha incrustado en todos losestamentos sociales. Basta recordar al señor Viñas que asesinó a su esposa enBarranquilla o al coronel Aldana quien descuartizó a la suya en Ibagué y claro,pasando por escándalos protagonizados por figuras públicas como José Blackburn,hace años ya, contra una ex reina de Bogotá y el más reciente del señor “Bolillo”que hizo honor a su apodo y la emprendió a golpes contra una dama que loacompañaba esa noche. Y aquí llegamos alhorror experimentado por una mujer, en una noche que seguramente lo que pretendía era pasaruna horas de esparcimiento como cualquier otra persona.
El maltrato físico en contra de la mujer es evidente. Elabuso sexual se presenta con másfrecuencia cuando se trata de mujeres solas o que dan la sensación deindefensión. Es claro que no pueden disfrutarde los, mismos beneficios que los hombres, sin que para ello tengan que pagarun precio muy alto.
Pero esto debemos solucionarlo nosotros, con el mismo ordenamientoque tenemos, con los hombres y mujeres capaces de generar respeto por su vecino, por sus hijos, por sus compañeras,por sus viejos. Así podremos construir hacia el futuro.
Seguramente al señor Velasco, acusado de este crimen, le aguarda una larga condena como lo esperamos todos, pero lo primero en arreglar de nuestras normas es legislar con la regla no con la excepción. Que no tengamos que levantarnos todos cuando ocurren estos hechos sino exigir que no ocurran.
Recordemos que una sociedad moderna no sólo se mide por suslogros en infraestructura o en avances económicos, los indicadores sociales tienen una importanciavital, esta debe ser capaz de albergar a todos por igual con los mismos derechos y deberes.

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