Una mujer conductora de un bus del Sitp fue ataca y violada por dos hombres y
una acompañante cuando se disponía a terminar su turno de trabajo.
La banda delincuencial, presuntamente ladrones, al observar la ausencia de vigilancia, desvió el bus y procedió al abuso sexual de la indefensa mujer a quien luego la abandonaron semidesnuda en un
La banda delincuencial, presuntamente ladrones, al observar la ausencia de vigilancia, desvió el bus y procedió al abuso sexual de la indefensa mujer a quien luego la abandonaron semidesnuda en un
Este aberrante caso de abuso y violación, no sólo es una afrenta descarada a la sociedad, sino que es un crimen contra la mujer en su más pura esencia.
El delito es cometido por delincuentes suponiendo que la soledad e indefensión de una mujer es escenario perfecto para degradarla a lo más bajo de sus instintos asesinos.
Y es que esta circunstancia agrava aún más el caso, si se tiene en cuenta que estos sujetos iban a cometer un delito diferente y acabaron abusando de una mujer por el simple hecho de ser mujer y encontrarse sola.
Resulta terrible que apenas a pocos días de sancionarse la ley contra el feminicidio, se atente nuevamente contra la dignidad de la mujer.
Por ello, autoridad y justicia en la que tan poco creemos, deben movilizarse rápidamente.
Estos casos sólo contribuyen a enfermar más la sociedad y no aguantan ningún asomo de impunidad.
