sábado, 26 de enero de 2013

Cuando la ética pasa a un segundo plano



El Diario El País de España que publicó en la red y luego en su edición impresa una foto de alguien parecido a Hugo Chávez cuando estaba entubado recibiendo asistencia de ventilación  mecánica. De forma inmediata se dejaron sentir todo tipo de reacciones, la mayoría, en contra por considerar la foto como grotesca, no por ser una figura de gran connotación política, sino por tratarse de una persona enferma en una sala de cirugía, escenario en el cual podemos vernos postrados cualquiera de nosotros.
Apenas se registraba el asombro por la “chiva” mundial, empezó a circular en la misma red los primeros anuncios de la falsedad de la fotografía, los cuales, al pasar de los minutos se volvieron dramáticamente verdaderos. ¡La foto es falsa!, no era Chávez y después, el escándalo que todos conocemos.
El diario retiró la edición impresa con su  enorme costo político y económico, aguantando todas las críticas por su aparente falta de verificación y criterio periodístico.
Luego siguieron de “tumbo en tumbo” y decidieron publicar una crónica narrando todos los pormenores  de la compra del material fotográfico en donde lo único claro que se revela es que todas las decisiones importantes de esta historia las tomaron después de la impresión la fotografía.
En el relato, dicen que analizaron el origen del material y sus implicaciones que tendría este al momento de estar en poder del público, pero en ningún momento se consideró la posibilidad de la no publicación. En este caso primó más el afán de la primicia o de tal vez no se sabe qué intereses oscuros, porque para ser francos, una fotografía de ese estilo en la persona del Rey de España, así fuera verdadera, no se publicaría o por lo menos no en este diario.
El asunto es que el material fotográfico y de video tiene unos códigos legales y de ética que por lo general los medios de información  los respetan, pero cuando están por encima los intereses políticos, entonces ya no importa nada, ni ley, ni ética, ni nada.
¿Qué querían mostrarnos con la foto, que Chávez estaba entubado?, eso ya lo sabía todo el mundo, así que no era una in información  nueva. Lo novedoso era verlo con un  tubo en su garganta y en gran parte lo lograron, así la foto fuera falsa, el público siempre va a recordar esta imagen como cierta.
Al final queda la incertidumbre sobre si los periodistas sabían de la falsedad o veracidad de la foto, ese asunto se situó en un segundo plano, la decisión era publicar la foto y asunto terminado.
De todos modos, este tipo de decisiones pertenecen a la potestad del director, no de mandos medios como pretenden minimizar la “metida de pata”.

domingo, 20 de enero de 2013

El doping era lo de menos



´Muchas veces corrió el rumor del doping de Armstrong en el Tour de Francia o en cualquier competencia que ganara, o por lo menos siempre quedó algo pendiente en la historia que no permitía cerrar con punto final estos comentarios.
Sin embargo, siempre estaba presente el superhombre en la  meta para abrazar las modelos y recibir los enormes trofeos y los  elogios de miles de periodistas y gentes del común desbordados en ríos de tinta de las publicaciones deportivas.
Inclusive cuando le diagnosticaron cáncer, se fue y regresó ganándoles, aún con más ventaja a sus rivales. Entonces la admiración llegó hasta el cielo, se situó al lado de mis ídolo de infancia; Pambelé, Willington hasta llegar a Pelé, sin olvidar esa carrera que ganó “Luchito” Herrera con sangre en el rostro y perseguido por un despiadado pelotón.
Todos queríamos ser como Armstrong!!
Pero al final resultó ser  un fraude. Todo quedó en un ciclista confesando ante una cámara que se había dopado, pero no solo eso. Que utilizó, para ello, una red mafiosa que impedía el control de la orina o que expedía certificados  médicos fraudulentos al mejor estilos de las épocas del Padrino cuando todo se conseguía con dinero y extorsión.
Ya no importa saber cómo se dopaba, si utilizó esta o aquella sustancia. No importa, porque entre otras cosas, todos lo hacían en mayor o menor grado. Todo era una gran farsa, los corredores, los dirigentes, los médicos y la organización.
Porque ahora los dirigentes de la carrera más prestigiosa del mundo salen exigirle a un ciclista que devuelva todos los premios,  olvidando que todo está contaminado, que seguramente  hubo carreras arregladas desde el comienzo y que no solo el doping hacía parte de la mentira.
Se trataba,  y eso está por determinar de una cadena de persona s y empresas  que sabían quienes hacían trampa y a quienes había que permitirles el examen y quiénes no.
Entonces no solo las transfusiones o las inyecciones desequilibran la balanza para ganar una carrera de ciclismo, las ansias desbordadas por poder y el dinero hacen el resto del trabajo.
La UCI, que es la rectora mundial del ciclismo, deberá explicarnos porqué pasaron tantos años viendo ganar a una persona, sin que se revelará nada, cuando todos estaba podrido por dentro?
Al final el doping resultó ser lo de menos, triunfar era la consigna y para lograrlo, era preciso utilizar cualquier camino, inclusive el mafioso.

domingo, 6 de enero de 2013

¿Felices?



Según las noticias de domingo, dicen que los colombianos somos los más felices del mundo!!
Esta información en principio me sorprendió.  Lo primero que me cuestioné fue por la suerte de los más infelices.  Si nosotros vivimos dichosos con todos los problemas que arrastramos todos los días, entonces qué clase de inconvenientes tendrán las otras sociedades que están debajo de nosotros?
También pensé que los que hacen estas encuestas deben ser aliados de la FIFA, que también de vez en cuando nos  ubica en los primeros lugares sin haber ganado ningún  campeonato mundial de fútbol.
Resulta que para llegar a esta medición, realizan encuestas internas además de analizar algunos indicadores sociales y económicos. Lo curioso es que no conozco a nadie a quien hubieran preguntado por  el grado de felicidad que experimentó en algún momento de su vida. Es posible que no haya corrido con suerte de ser el interrogado ni tampoco alguno de mis familiares o amigos cercanos o lejanos.
No sé si los del ranking asocien felicidad con bienestar, porque de ser así, tenemos una gran parte de Colombia a quienes el aumento del  4% del salario mínimo, que según otro informe, realmente subió $8.897 pesos, nos les causó ningún alivio a sus penas económicas y por el contrario ven cómo este se esfumará  con las primeras alzas de la canasta familiar.  
Pero para hacer honor a la imparcialidad, en anteriores calificaciones, nuestra sociedad ya  tenía un sitio destacado en el disfrute de la felicidad, aunque para ello y sin comprenderlo muy bien, tengamos que seguir sufriendo las arremetidas de Uribe contra todo lo que le disguste o las improvisaciones de Petro o las frecuentes embarras de nuestros gobernantes, que en una nación como Colombia son el pan de cada día.
También puede ser que de vez en cuando y a la par de estudios de universidades gringas sobre importantes temas sociales, también publicamos,  en los puentes festivos, estas investigaciones sobre cuán felices o infelices son nuestras sociedades.
A pesar de todo este panorama, dicen que somos muy felices.