Con merecimiento o no, Brasil nos derrotó 2-1 y apagó
nuestra ilusión de lograr la gloria
reservada solo para los grandes en el lugar más alto que el orgullo
humano pueda otorgar. Hasta allí, a ese sitio, hemos llegado para permanecer con esos grandiosos jugadores que
se dejaron ver en este Mundial
Lo del árbitro, son su mala conducción del juego, no puede
ser un asunto menor, pues si bien es cierto que fue errático para ambos
equipos, a nuestra Selección la arrinconó frente a las reiteradas faltas
brasileñas que impidieron a James y compañía ser productivos. Colombia sin el balón pasa a ser un equipo que deambula el
campo, entrando más a disputar cada jugada, en lugar de crear con sutileza opciones de gol.
Sin el balón, nos vimos obligados a cambiar el juego bonito y productivo por una batalla en el medio campo frente a los
gigantes Fernandinho y Tiago Silva. Esta batalla nos distrajo por largo tiempo
que duró todo el primer tiempo y parte del segundo, cuando con más con pundonor
y lucha, visitamos pocas veces a Julio Cesar.
Todo esto pasó en el partido. Hubo cambios que no respondieron
a la expectativa y tal vez el miedo escénico se hizo presente en algunos jugadores,
Un estadio lleno de brasileños apoyando a Brasil no deja de causar temor.
Pero todas las consideraciones para explicar de manera
coherente nuestra eliminación pueden sobrar ante el hecho cierto de haber encontrado
unos muchachos de alto nivel futbolístico y una dirección técnica acertada que
nos catalogan entre las mejores selecciones que practican el fútbol en el momento
Si es cierto, nos vamos del Mundial, pero no la puerta de
atrás ni muchos menos. Nos vamos por la
puerta grande con la certeza de la
grandeza de nuestras gambetas, nuestros goles y de nuestros muchachos que volverán,
volverán por lo que en esta oportunidad fue esquivo, la Copa.
