miércoles, 27 de febrero de 2013

Reforma al sistema de salud: quitarle el negocio a los políticos, punto central


En el proyecto que tiene listo el gobierno para reforma el sistema de salud para los colombianos, resalta la idea de quitarle el manejo de los dineros a las EPS, punto este que cobra importancia, si se tiene en cuenta que el estado debe tener el manejo económico como responsable del sistema y las entidad de salud, a los suyo, a prestar el servicio.
El ministro Gaviria , parece que ha dado en el pun ro central: quitarle la salud como negocio a la clase política y a pesar que ese es el objetivo central, no deja de tener un mal sabor el hecho de querer entregar el manejo del régimen subsidiado a los alcaldes y gobernadores.
Este punto ha sido el más discutible porque es de la clase política de donde provienen estos mandatarios seccionales y en ese sentido se les entregaría  en bandeja de plata estos recursos a  los políticos para sus futuras campañas, alejados en gran medida del control del gobierno central.
Se mantiene, eso sí,  y con gran acierto el sistema de afiliaciones que ayudó a incrementar la población a  la salud y así c errar la brecha en la atención entre los pobres y los ricos.
El gobierno tendrá entonces que  convertirse en un  administrador fuerte para  que este proyecto salga a flote, sin embargo, el punto más álgido  por el cual la salud  tiene tantos tropiezos, es la corrupción, como lo hemos visto, en el sector privado como es el caso de Saludcoop y en el sector público con el cartel de contratación que también llegó hasta los hospitales distritales.
Que la reforma ataque este mal endémico nacional es improbable, pero que los entes de control encargados de hacerlo, lo ejecuten, es lo que el público reclama.

miércoles, 6 de febrero de 2013

¿Y los elenos?


El proceso de paz planteado por el presidente Santos, tiene desde sus conversaciones iniciales,  una contradicción  generada por no la inclusión de la totalidad de la guerrilla en la mesa de diálogo.
Desde los tímidos acercamientos con las Farc  en la Habana, que luego conocimos por las filtraciones de la prensa, se había esbozado la posibilidad de hacer una gran mesa con la guerrilla del ELN, inclusive  a pedido de ellos mismos.
Sin embargo, cuando comenzó todo el diálogo, primero en Noruega y luego en Cuba, esta fracción de la insurgencia colombiana no estuvo presente.
En ese momento no era extraño que estos quedarán por fuera, pero si la idea de Juan Manuel Santos era sentarse frente a frente los alzados en armas para tratar de resolver el conflicto que nos aqueja por casi 50 años, era también evidente que lo hiciera con los todos los protagonistas.
¿Porqué dejar por fuera al ELN, si cabe la posibilidad de que los diálogos den sus frutos y podamos disfrutar de la paz en un futuro cercano?
Por nada, pues seguramente una vez logrados los acuerdos con “Iván Márquez y compañía, seguiría casi que por inercia política una panorama similar con los “elenos”. De lo contrario significaría tener una política de paz  poco coherente; con unos si porque son mayoría, pero con los otros no por alguna otra razón.
Tarde o temprano el Gobierno deberá evaluar y poner en práctica la incorporación del resto de la guerrilla a las conversaciones de paz  para llegar a los puntos que nos permitan a nosotros y las siguientes generaciones disfrutar de una nación en paz.
Esta, seguramente será la mejor forma de alejar por completo la sombra de la guerra y de paso también acabar con los negocios de tantas personas oscuras para quienes los conflictos bélicos, son ante todo, un mercado comercial.