En el proyecto que tiene listo el gobierno para reforma el
sistema de salud para los colombianos, resalta la idea de quitarle el manejo de
los dineros a las EPS, punto este que cobra importancia, si se tiene en cuenta
que el estado debe tener el manejo económico como responsable del sistema y las
entidad de salud, a los suyo, a prestar el servicio.
El ministro Gaviria , parece que ha dado en el pun ro
central: quitarle la salud como negocio a la clase política y a pesar que ese
es el objetivo central, no deja de tener un mal sabor el hecho de querer
entregar el manejo del régimen subsidiado a los alcaldes y gobernadores.
Este punto ha sido el más discutible porque es de la clase
política de donde provienen estos mandatarios seccionales y en ese sentido se les
entregaría en bandeja de plata estos
recursos a los políticos para sus futuras
campañas, alejados en gran medida del control del gobierno central.
Se mantiene, eso sí, y con gran acierto el sistema de afiliaciones
que ayudó a incrementar la población a la salud y así c errar la brecha en la atención
entre los pobres y los ricos.
El gobierno tendrá entonces que convertirse en un administrador fuerte para que este proyecto salga a flote, sin embargo,
el punto más álgido por el cual la
salud tiene tantos tropiezos, es la
corrupción, como lo hemos visto, en el sector privado como es el caso de Saludcoop
y en el sector público con el cartel de contratación que también llegó hasta
los hospitales distritales.
Que la reforma ataque este mal endémico nacional es improbable,
pero que los entes de control encargados de hacerlo, lo ejecuten, es lo que el
público reclama.