El proceso de paz planteado por el presidente Santos, tiene
desde sus conversaciones iniciales, una
contradicción generada por no la inclusión de
la totalidad de la guerrilla en la mesa de diálogo.
Desde los tímidos acercamientos con las Farc en la Habana, que luego conocimos por las
filtraciones de la prensa, se había esbozado la posibilidad de hacer una gran mesa
con la guerrilla del ELN, inclusive a
pedido de ellos mismos.
Sin embargo, cuando comenzó todo el diálogo, primero en
Noruega y luego en Cuba, esta fracción de la insurgencia colombiana no estuvo
presente.
En ese momento no era extraño que estos quedarán por fuera, pero si la idea de Juan Manuel Santos era sentarse frente a frente los alzados en armas para tratar de resolver el conflicto que nos aqueja por casi 50 años, era también evidente que lo hiciera con los todos los protagonistas.
En ese momento no era extraño que estos quedarán por fuera, pero si la idea de Juan Manuel Santos era sentarse frente a frente los alzados en armas para tratar de resolver el conflicto que nos aqueja por casi 50 años, era también evidente que lo hiciera con los todos los protagonistas.
¿Porqué dejar por fuera al ELN, si cabe la posibilidad de que los diálogos den sus frutos y podamos disfrutar de la paz en un futuro cercano?
Por nada, pues seguramente una vez logrados los acuerdos con “Iván Márquez y compañía, seguiría casi que por inercia política una panorama similar con los “elenos”. De lo contrario significaría tener una política de paz poco coherente; con unos si porque son mayoría, pero con los otros no por alguna otra razón.
Por nada, pues seguramente una vez logrados los acuerdos con “Iván Márquez y compañía, seguiría casi que por inercia política una panorama similar con los “elenos”. De lo contrario significaría tener una política de paz poco coherente; con unos si porque son mayoría, pero con los otros no por alguna otra razón.
Tarde o temprano el Gobierno deberá evaluar y poner en
práctica la incorporación del resto de la guerrilla a las conversaciones de
paz para llegar a los puntos que nos
permitan a nosotros y las siguientes generaciones disfrutar de una nación en
paz.
Esta, seguramente será la mejor forma de alejar por completo
la sombra de la guerra y de paso también acabar con los negocios de tantas personas
oscuras para quienes los conflictos bélicos, son ante todo, un mercado comercial.
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