miércoles, 6 de febrero de 2013

¿Y los elenos?


El proceso de paz planteado por el presidente Santos, tiene desde sus conversaciones iniciales,  una contradicción  generada por no la inclusión de la totalidad de la guerrilla en la mesa de diálogo.
Desde los tímidos acercamientos con las Farc  en la Habana, que luego conocimos por las filtraciones de la prensa, se había esbozado la posibilidad de hacer una gran mesa con la guerrilla del ELN, inclusive  a pedido de ellos mismos.
Sin embargo, cuando comenzó todo el diálogo, primero en Noruega y luego en Cuba, esta fracción de la insurgencia colombiana no estuvo presente.
En ese momento no era extraño que estos quedarán por fuera, pero si la idea de Juan Manuel Santos era sentarse frente a frente los alzados en armas para tratar de resolver el conflicto que nos aqueja por casi 50 años, era también evidente que lo hiciera con los todos los protagonistas.
¿Porqué dejar por fuera al ELN, si cabe la posibilidad de que los diálogos den sus frutos y podamos disfrutar de la paz en un futuro cercano?
Por nada, pues seguramente una vez logrados los acuerdos con “Iván Márquez y compañía, seguiría casi que por inercia política una panorama similar con los “elenos”. De lo contrario significaría tener una política de paz  poco coherente; con unos si porque son mayoría, pero con los otros no por alguna otra razón.
Tarde o temprano el Gobierno deberá evaluar y poner en práctica la incorporación del resto de la guerrilla a las conversaciones de paz  para llegar a los puntos que nos permitan a nosotros y las siguientes generaciones disfrutar de una nación en paz.
Esta, seguramente será la mejor forma de alejar por completo la sombra de la guerra y de paso también acabar con los negocios de tantas personas oscuras para quienes los conflictos bélicos, son ante todo, un mercado comercial.

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