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| Al procurador le ha dado por incursionar en campo de las prohibiciones |
El procurador General de la Nación, Alejandro Ordoñez
últimamente anda un poco desocupado. Ha estado muy inquieto con la actividad
creciente de la red social Twitter y, creo yo, con el manejo que le da Gustavo Petro y miles de
ciudadanos más a esta aplicación que se ha convertido en instrumento de la
libre expresión en todo el mundo
Pero en sus anuncios, ya conocidos y muchas veces
contradictorios, no se sabe que es lo que va a controlar si el número de
caracteres, le parecerán mucho 140 y quiere restringirlos a 10 o por el contrario ampliarlos. Tal vez querrá censurar los temas que se
tratan en la red y entrar a implementar una especie de censura, que
inevitablemente hacen recordar
épocas de dictaduras nefastas cuando estas prácticas eran muy populares.
Ordoñez, no muy amigo de la amplitud de criterios, desconoce
que la sociedad va cambiando y se acomoda a las nuevas tendencias y que los
funcionarios, llamados a conducirla, tienen la responsabilidad de asumir esos
nuevos retos tecnológicos para beneficio de esta misma.
La sola idea de restringir es detestable.
Esta forma de comunicación resulta efectiva no sólo para gobernantes,
periodista, generadores de opinión, sino para la gente común y corriente que
encuentran un espacio para poder decir lo que les venga en gana sin rendirle cuenta a nadie. De eso se trata,
procurador, de que la gente se exprese.
La percepción del público cuando se puede enterar de primera
mano de los actos de gobierno es benéfica y esa comunicación directa con las instituciones
hace que se cree un ambiente de transparencia, inclusive para la toma de decisiones.
Entonces procurador, antes que le lleguen más ideas oscuras,
siga la ruta tecnológica que han tomado no sólo Petro, sino Santos, casi todo el
gabinete ministerial, gobernantes internacionales y hasta Uribe que todos los
días se despacha contra sus “enemigos” utilizando el Twitter.











