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| 19 de abril de 2012, Paul McCartney en el Estadio El Campín de Bogotá. |
Empezó
con Magical Mistery Tour como presagiando que todo alrededor se iba a
transformar en una noche mágica y misteriosa.
Después
de saludar en español a toda Colombia, Paul McCartney con su guitarra en la mano tocó los primeros
acordes como lo hiciera con su amigo John Lennon hace más o menos 50 años, y
luego, todo el estadio fue una locura.
Siguió
con canciones de los sesenta cuando apenas se les conocía en Inglaterra y nos
hizo devolvernos en el tiempo. Tiempo de aquellas primeras novias y de las
fiestas y de los primeros amigos por supuesto.
Luego
nos regaló otra canción y el ambiente se tornó mágico.
Ahí estaba cantando un hombre que había roto
todos los esquemas sociales en compañía
de unos pocos amigos.
Ya a
esta altura el ambiente era misterioso, inclusive desde mucho antes, desde la mañana cuando
anunciaban lluvias y muy por el contrario
nunca apareció el agua, como si estuviera escrito que sólo por ese día se
habría de pactar una tregua con el invierno.
Y
entonces cuando llegaron; Yesterday, Hey Jude, And I love her, ya estábamos viviendo en los setentas. Y aparte de
la música, como por arte de magia aparecieron, el colegio, el barrio, los
hermanos, los primos, los más entrañables amigos y todo lo demás que nos hizo
simplemente vivir en esa época.
Seguimos
soñando como en una montaña rusa, se subía y se bajaba en los acordes,
canciones alegres como Lady Madona o
explosivas como Live and let die
fueron surgiendo en la noche.
Cada
tema duraba como un segundo o como un año y este señor seguía tocando y
cantando y bailando sin importarle nada, simplemente estaba compenetrado con
nosotros y nosotros con él.
Tuvo
tiempo para contar cosas, para bromear en español de ciertos conejos, para
recordar a John, su hermano del alma y reservar unos segundos en su memoria.
Pero
el final del sueño estaba cerca, de pronto levantó su mano y se despidió. La
gente no se movió de sus sillas y se negaba a dejarlo ir. Así fue como regresó
y nos regaló la inolvidable Helter
Skelter que nos hizo creer por un momento que los cuatro fantásticos
estaban reunidos otra vez.
Sin
embargo se volvió a ir y regresó nuevamente para delirio de todos. Aquí se fue
al tope y cantó Yesterday y con eso,
sencillamente nos dejó con un hasta luego
En
el aire quedó la percepción que nunca volveríamos a verlo en vivo y en directo
y que esta oportunidad que nos regalo la vida, después de tantos años, será un
recuerdo incrustado en cada uno de los corazones que llegamos a esta mágica y
misteriosa noche.


Todo lo que significó este señor en esos años
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