| Sólo frio y planicie, es lo que se encuentra en Suesca, Cundinamarca. Al fondo las grandes montañas llamadas la Rocas de Suesca. |
Ir
a Suesca en el puente de San Pedro Y San Juan?
Ni
de fundas!! Respondí con autoridad y firme en mi posición frente a la
posibilidad de tener un paseo diferente con piscina, sol y una que otra
cervecita. Además, pensé que iba a ser seguido por mis hijas, pues estaba
seguro de haberles inculcado el buen criterio.
Ellas
también querían un sitio donde se respirara a tierra caliente, donde se
pudieran comer un helado fuera de Bogotá, pero sin lluvia ni días grises. Nadie mejor que yo las
comprendía. Estaban cansadas de la rutina asfixiante del colegio, todos los
días lo mismo.
Así
que la elección entre el bello Tolima y la planicie cundinamarqués para nada
era difícil. Nos vamos para San Pedro!!
Empecé
entonces a planear mentalmente la salida; deberíamos tomar la Avenida Boyacá y
luego empalmar con la autopista sur desembocando en un trancón impresionante.
Carros y carros tratando de salir desesperadamente de la capital para hacer lo
mismo que nosotros; descansar, tomar el sol y la anhelada cerveza.
Llegando
a Soacha, la principal lucha iba a ser contra las flotas y ahí, de lo que se
trataba era llegar vivos siquiera a Silvania. Ya después en Melgar y Girardot
el panorama no iba a cambiar hasta
vislumbrar al primer pueblito que tuviera papayera y cantara el sanjuanero.
Como
todo lo que había armado en mi cabeza sonaba a “sufrir” una salida con mi
familia, decidí rápidamente cambiar el rumbo y reconsiderar la idea del camping
en tierra fría por la autopista norte, más desocupada especialmente aquel
sábado cuando la mayoría salían para el sur.
Así
que después de algo más de una hora estábamos llegando a un pueblito de calles
angostas y pedregosas, con unas enormes montañas en piedra y un frio intenso.
Estábamos en plena meseta cundiboyacense!!
Con
la armada de la carpa, que es una entretención mayúscula, empezamos tres días
de verdadero descanso entre amigos, en
una tierra llena de historia donde habitaron los Muiscas. Al principio, no lo
puedo negar, todos con recelo, mis hijas
miraban alrededor y seguramente pensaban en el frio que nos esperaba en la
noche.
Sin
embargo las cosas empezaron a mejorar con una sola ida al pueblo. Allí nos
encontramos de “golpe” con todo el deporte extremo que estas rocas antiguas le
brindan al visitante; escalada, rápidos en el río, cuatrimotos en el bosque y
otros nos menos atractivos.
| Armar la carpa es uno de los mejores programas. |
Solamente
con mencionar estos planes, a mis hijas se les aceleró el corazón y más con la
expectativa de dormir en una carpa bajo la luz de la luna. Todo fue pasando
lentamente, ellas consiguieron sus amigas y nosotros los nuestros.
Ya
en la noche, que iba siendo más madura, no tenía una sola noticia del resto del mundo; no sabía cómo habían quedado los
partidos de fútbol, ni de la suerte de Santos, ni de las Cortes, ni mucho menos
de Uribe. No teníamos ni idea qué estaba pasando en el exterior.
Lo
único que se escuchaba a lo lejos, una era una música tal vez de un radio pequeño
en la casucha del capataz, que por cierto, tampoco tenía televisor, de manera
que no sabíamos ni siquiera de Sábados Felices ni de Duro contra muro, ni de las
películas…
Pero
lo más fantástico. No había internet!!
![]() |
| Una de las atracciones infaltables es la escalada a las montañas, además porque hasta los niños la practican. |
Entonces, no tenían sentido los blackberrys, ni el twitter ni elfacebook,
parecía como si la vida se hubiera devuelto a los tiempo de los paseos de olla
en los que de verdad no existían ninguno de estos adelantos de la tecnología
moderna.
De esa forma acabamos aquella jornada entre uno que otro traguito de
ron, por supuesto cubano. Y al día
siguiente, con las caminatas a los sitios sagrados de los indígenas y las
escaladas a la montaña nos fuimos
gastando las horas del domingo, sin olvidar la carne en el asador que nos que
quedaba por montones.
En fin, así se pasaron los tres días en el frio y alejados de ruido y
sufrimiento que nos produce el agite diario de esta vida que nos tocó vivir.
Viaje sorpresivo, que indudablemente algún día repetiremos.
| Esta es una muestra de los innumerables pictogramas de los Muiscas restaurados que se encuetran en la zona. |

No hay comentarios:
Publicar un comentario