lunes, 28 de mayo de 2012

Hasta dónde quiere llegar Álvaro Uribe?


Álvaro Uribe ha resueltó atacar a su antiguo amigo y copartidario,
al que ayudó a llegar al poder
La estrategia de resaltar todas las noticias negativas ocurridas en el país, que ha desplegado el ex presidente Álvaro Uribe utilizando el twitter y las entrevistas surgidas de un “día para otro”, inclusive en varios países latinoamericanos, deja ver claramente que se trata de crear la percepción de retroceso en todas las políticas de seguridad desde que éste dejara la presidencia.
Extraña y desconocida faceta de emprender este feroz ataque,  no sólo al gobierno Santos, sino a todas las demás instituciones afectadas por los trinos y declaraciones de Uribe. Caso concreto el del ejército Nacional al que recientemente acusó de  falta de compromiso para combatir la subversión.
Para esto no escatima oportunidad de publicar en  la red referencias a posibles ataques guerrilleros o incrementos de la violencia urbana en alguna región nacional o localidad de Bogotá. También utiliza a todos sus correligionarios  que le envían información o se prestan de plataforma para que sus “dardos” lleguen a su destino,  y pasa casi todo el día utilizando el twitter como “elemento” de trabajo preferido.
Esta posición, que para muchos es desconcertante, pues históricamente no ha pasado nada igual en Colombia en  muchos años, le ha valido el reproche  de varios sectores de la actividad nacional e inclusive internacional, incluyendo por supuesto a los medios de comunicación
Pero lo que más ha sorprendido es verlo aprovechando estas situaciones en pro de una mal llamada oposición, que realmente de eso no tiene nada. Los opositores tienen un perfil diferente, critican con bases en las estructuras económicas y políticas de los  gobiernos de turno, pero hasta el momento lo que se presenta es la inconformidad de un sector decididamente direccionado a destruir sin construir nada.
Además hay que recordar que el gobernante elegido para los cuatros años en curso es Santos, no Uribe, evidenciando este último una viudez del poder que lo ha llevado a creer que aún tiene las facultades para dar órdenes y esperar que alguien las cumpla.
Muchos de los que habían apostado a que el destino de Uribe luego de las elecciones de 2010, iba a ser la cátedra universitaria o las estrados judiciales tratando de defenderse las de la distintas acusaciones de ONG, inclusive de la Corte Penal Internacional, pues se equivocaron; pasó rápidamente a un plano de confrontación que no se sabe cuándo ni a donde irá a parar.  

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