Cuando se trata de hacer cuentas electorales todo vale. A primera vista, la votación que obtuvo el candidato
Zuluaga, apoyado por el expresidente Álvaro Uribe, no tendría más techo electoral
hacia donde crecer.
En efecto, los casi cuatro millones del Centro Democrático
pueden ser todos los votos del antiguo sector uribista depositados en domingo
de elecciones presidenciales, porque no se encuentra una razón válida para
explicar que un simpatizante de este
grupo no haya votado en la primera vuelta; es decir salieron todos, o por lo
menos en su gran mayoría a depositar su voto.
Por lo tanto, sería aventurado e iluso pensar que estos
hubieran votado en primera vuelta por Clara López o Peñalosa o en blanco,
esperando la segunda para allí sí, apoyar a Óscar Iván Zuluaga. Si estos casos
se dieron fueron escasos, pues la polarización política que vive el país no da
tiempo para dudas y el sector uribista ha enfilado todas sus baterías para
evitar que el presidente Santos se reelija.
Entonces, el sector zuluagista al no poder recoger más frutos
propios podría esperar adhesiones afines a su pensamiento, como lo solicito
el mismo candidato la noche del domingo
una vez terminado el conteo de votos en la Registraduría. Y en efecto ocurrió
así, al día siguiente con mucha prisa,
la fracción del partido conservador en cabeza de Marta Lucía Ramírez le ofreció el respaldo,
el cual se oficializó tiempo después.
Así las cosas, a la cuatro millones se le sumarían como
máximo los dos millones que recogió a puro pulso la representante azul para un
total de seis millones, cifra que se presenta escasa para ganar la primera
magistratura, máxime cuando se tiene al
frente a un presidente en ejercicio con toda la maquinaria poniéndola en
acción.
Entre tanto, para las toldas de la Unidad Nacional el
panorama se presenta diferente. La campaña del presidente candidato se caracterizó
por estar alejada del público y esto repercutió en la cantidad de votos lograda
por Santos que fue inferior en medio millón de votos a favor del Zuluaga.
Sin embargo y a pesar que el Presidente perdió las elecciones
en primera vuelta con sus escasos tres millones y medio de votos, tiene dos o
más opciones de la cuales puede recoger
más sufragios e intentar de una manera más cierta derrotar al
expresidente Uribe.
Por un lado están los casi dos millones de electores logrados
por Clara López que a la luz de cualquier análisis no todos le pertenecen al
Polo Democrático. Mucha gente votó en primera vuelta por Clara como respaldo a
esta mujer, para después apoyar el
proceso de paz de Juan Manuel Santos.
En ese sentido, Santos tendría un remanente de 500 0 700 mil
votos provenientes de la izquierda del
Polo. Una situación parecida ocurre en las todas verdes de Peñalosa de quien se esperaba más electorado, pues en
la consulta interna había logrado casi cuatro millones de votos y a la hora de
la verdad se quedó solo con un millón. Se podría deducir igualmente que un gran
parte se irían para la causa santista y
entonces tendríamos entre los amarillos y verdes un caudal aproximado al millón
y medio de votos, con la cual empataría, virtualmente al contrincante del Centro Democrático.
La ventaja que pueda sacar Santos para ganar queda en la habilidad para poner de cara al paìs la importancia que tiene un proceso de paz para nuestras futuras generaciones. De esta forma podría sumar adeptos y ampliar su techo electoral porque el de Zuluaga se agotó, por lo menos en teoría.
Lo último sería la franja de indecisos, quienes si el
domingo 15 se levantar y votan podrían
dar una sorpresa mayúscula.
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