lunes, 16 de septiembre de 2013

¿Por qué le va tan mal a Santos en las últimas encuestas?


La respuesta esta pregunta se respondería de una forma sencilla si apelamos al mal manejo que le ha dado a los conflictos agrarios de los últimos días.
Pero no es solamente este factor es lo que tiene sumido al presidente en  su escaso 21% de imagen positiva. A pesar del alejamiento de las políticas guerreristas de la anterior administración, lo cual en la teoría sería un alivio para los colombianos,  Santos no logra tener cercanía con el pueblo.  El público lo ve como un personaje que en el fondo defiende más los intereses de las clases altas, en este caso multinacionales, que un personaje que conozca a fondo los problemas del día a día del campesino raso.
Esto lo demostró cuando  desconoció el paro agrario, asumiendo que el descontento de unos pocos campesinos no reflejaba el sentimiento nacional del agro, ni las necesidades de los más pobres.  
Además, para salirle al paso a sus detractores e intentar el escándalo que supone una caída en los sondeos de opinión, Juan Manuel Santos se ha esforzado por mostrar una cara social que no tiene, pero fracasa por la cantidad de errores que comete en donde el siguiente es peor que el anterior.
Sin embargo en benefico de inventario, ha sido el único presidente proveniente de la clase dirigente que se atrevió a devolverle al campesino la tierra que le fue arrebatada por los sectores radicales y violentos de la izquierda y derecha de Colombia.  Más aún, se obsesionó con el diálogo de paz con la guerrilla de las Farc, tema que no hacía parte de su campaña presidencial, pero que con su gobierno en marcha, cambió de opinión y los llamó a La Habana para hablar de las condiciones  que acaben con  el conflicto interno que ya cumple 50 años.
Sea como sea, Santos es un personaje que su éxito o fracaso lo ha ido labrando con sus movimientos políticos con los cuales ha reunido la clase política en torno a una idea de Unidad Nacional que al final se traduce en cuotas burocráticas. Esta estrategia, que al inicio le aseguró las mayorías en el Congreso, también le ocasionado problemas pues no se puede le puede repartir a todos los congresistas y alguno siempre queda inconforme. Esto es lo que se llama la política de la mermelada.
Tendrá, entonces, que dar un “timonazo” a sus políticas de gobierno y brindar verdaderas soluciones al campesinado colombiano, de lo contrario rodo lo hecho en materia de paz, se perderá ante los desaciertos sociales de él y su gabinete.

No hay comentarios:

Publicar un comentario