La respuesta esta pregunta se
respondería de una forma sencilla si apelamos al mal manejo que le ha dado a
los conflictos agrarios de los últimos días.
Pero no es solamente este
factor es lo que tiene sumido al presidente en su escaso 21% de imagen
positiva. A pesar del alejamiento de las políticas guerreristas de la anterior
administración, lo cual en la teoría sería un alivio para los colombianos,
Santos no logra tener cercanía con el pueblo. El público lo ve como
un personaje que en el fondo defiende más los intereses de las clases altas, en
este caso multinacionales, que un personaje que conozca a fondo los
problemas del día a día del campesino raso.
Esto lo demostró cuando
desconoció el paro agrario, asumiendo que el descontento de unos pocos
campesinos no reflejaba el sentimiento nacional del agro, ni las necesidades de
los más pobres.
Además, para salirle al paso a
sus detractores e intentar el escándalo que supone una caída en los sondeos de
opinión, Juan Manuel Santos se ha esforzado por mostrar una cara social que no
tiene, pero fracasa por la cantidad de errores que comete en donde el siguiente
es peor que el anterior.
Sin embargo en benefico de inventario, ha sido el único
presidente proveniente de la clase dirigente que se atrevió a devolverle al
campesino la tierra que le fue arrebatada por los sectores radicales y
violentos de la izquierda y derecha de Colombia. Más aún, se obsesionó
con el diálogo de paz con la guerrilla de las Farc, tema que no hacía parte de
su campaña presidencial, pero que con su gobierno en marcha, cambió de opinión
y los llamó a La Habana para hablar de las condiciones que acaben
con el conflicto interno que ya cumple 50 años.
Sea como sea, Santos es un personaje que su éxito o fracaso lo
ha ido labrando con sus movimientos políticos con los cuales ha reunido la
clase política en torno a una idea de Unidad Nacional que al final se
traduce en cuotas burocráticas. Esta estrategia, que al inicio le aseguró las
mayorías en el Congreso, también le ocasionado problemas pues no se puede le
puede repartir a todos los congresistas y alguno siempre queda inconforme. Esto
es lo que se llama la política de la mermelada.
Tendrá, entonces, que dar un “timonazo” a sus políticas de gobierno y brindar verdaderas soluciones al campesinado colombiano, de lo contrario rodo lo hecho en materia de paz, se perderá ante los desaciertos sociales de él y su gabinete.
Tendrá, entonces, que dar un “timonazo” a sus políticas de gobierno y brindar verdaderas soluciones al campesinado colombiano, de lo contrario rodo lo hecho en materia de paz, se perderá ante los desaciertos sociales de él y su gabinete.
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