Después
de las desafortunadas declaraciones acerca de los “porros” y los “pases” que
según Ordóñez se “echan” los periodistas de la burguesía bogotana para denigrar
y criticar cada una de sus acciones, el procurador arremetió contra el marco
legal que se está estudiando para aplicarlo al proceso de paz que se desarrolla
en La Habana.
Expuso
cinco razones criticando el texto y adujo razones de impunidad cuando realidad
ni siquiera se ha tocado el tema de las penas, en un discurso bastante parecido
al del expresidente Uribe.
Luego
con el tema de la marcha por la paz efectuada
el 9 de abril para apoyar el proceso con las Farc, se fue lanza en ristre
contra los organizadores, los participantes, para terminar pidiendo cuentas
acerca de quienes pagaron los buses en que llegaron y luego se fueron de Bogotá
los oriundos de otras partes del país. Actitud similar a la Uribe quien se
dedicó a contar los participantes de cada ciudad.
Ahora
nuevamente se enfrenta al Fiscal y le pide prudencia para referirse en los temas
relacionados con el proceso de paz, pero se le olvida que precisamente lo que
no sabe exhibir de buena manera son la prudencia y el respeto por las ideas de los
otros compatriotas. Otra actitud que podríamos llamar calcada a la de Álvaro
Uribe.
Aunque
no es de extrañar que las posiciones del procurador Ordóñez en mucho se hayan
parecido a los lineamientos trazados por Uribe Vélez, esta cercanía coyuntural
puede tener una explicación en el campo político, más que en el ideológico.
No
sería de extrañar, entonces, que este estuviera pensando en el procurador como
una carta presidencial viable en el Puro Centro Democrático ante la falta de
líderes con cierto peso específico que tengan
la posibilidad enfrentar la reelección del presidente Santos.
Todo
está por verse, pues ninguno de los candidatos, hasta hora conocidos del
uribismo, tienen gran futuro; Óscar Iván Zuluaga, su gran capacidad económica y
escaso recorrido político no se traduce
en votos suficientes, José Félix Lafaurie tiene muchos vínculos con los
sectores de rezagos paramilitares y solo tiene una aceptación en la costa.
Martha Lucía Ramírez, aún no se ubica, ni el conservatismo, ni en el uribismo y
por último Francisco Santos ni siquiera tendría una remota posibilidad de ser el
elegido. Realmente sería un salto al vacío.
Entonces,
pintado este panorama, queda la sensación de ver la extrema derecha reunida en
los nombre de Uribe y Ordóñez para las elecciones presidenciales. No sería
extraño!!!

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