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| Al vice lo han intentado "tumbar" desde varios sectores, especialmente en el Congreso de la República. |
La cacería que le han montado al vicepresidente Angelino Garzón en razón de su estado de de
salud deteriorado por la operación de corazón y el evento cerebro vascular que sufrió en agosto
pasado, tiene más ribetes de revancha política regional, que de un concepto
científico o político serio.
Si, es cierto, Angelino tiene dificultades para caminar y en
ocasiones se demora en pronunciar las palabras, sin embargo se muestra como un
hombre lúcido que maneja todos los temas nacionales sin ningún problema para
recordar fechas o nombres importantes.
Varios intentos por
parte del Congreso y de su presidente, Roy barreras, para obligarlo a
practicarse exámenes médicos y así constatar su esto real de salud, han fracasado. De igual forma, la inquietud de los
periodistas no se ha hecho esperar y ha soportado varias entrevistas agotadoras
por su extensión, de las cuales ha salido con un sabor agridulce. Ha respondido
en términos coherentes pero ha dejado la sensación de “no estar al 100%”.
Tal vez, Angelino no sea el
mejor candidato en estos momentos para reemplazar al presidente Santos, pero la realidad política indica que él es el
llamado a ocupar esa silla.
Mientras tanto, Juan Manuel Santos observa todo el
espectáculo desde la habitación de la clínica en donde se recupera más rápido
de lo estimado por el cuerpo médico y pronto estará nuevamente en La casa de
Nariño, acabando así con todas la especulaciones y ambiciones que se generaron
con la coyuntura de su enfermedad y la de Angelino.
Por lo pronto no es necesario el concurso del vice, el
presidente está bien.

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