miércoles, 10 de octubre de 2012

Derecho a morir dignamente se abre paso en el Congreso

La eutanasia otra vez es el centro de discusión con la Iglesia católica al aprobarse en primer
debate del Congreso la iniciativa que la pretende convertir en ley de la República. 

El derecho a morir dignamente es un derecho fundamental. Con esta premisa podríamos resolver la discusión presentada a raíz de la aprobación en primer debate del proyecto para reglamentar la eutanasia en Colombia.
La condición humana es muy frágil, la vida nos pasa factura cada rato por nuestros excesos sin detenernos a pensar que cuando estemos más viejos, el final de nuestros días pueda estar marcado por el sosiego o el dramatismo de una enfermedad terminal.
Estas y otras razones más, como la del intenso dolor en el proceso de la enfermedad misma, son consideradas para que un ser humano tenga la posibilidad de finalizar su existencia de una manera digna y sin padecimientos extremos.  
Los sectores más conservadores rechazaron la iniciativa aduciendo que se trata de un atentado contra el derecho y la preservación de la vida. Dicho en otras palabras, aseveran que por este camino lo que se va a legalizar es el suicidio.
También han expresado sus temores al considerar que se abre una puerta peligrosa para que una persona con cualquier enfermedad o situación social penosa, quiera morir y obligar a los médicos a practicar este procedimiento.
La iglesia por su lado rechaza de forma contundente toda acepción que tenga relación con la eutanasia y en consecuencia redactaron su propio decálogo de razones con las cuales explican por qué  va en contra de la vida y las prácticas  católicas.
Esta iniciativa del congresista Armando Benedetti, lo que pretende es reglamentar y convertir en ley una sentencia de la Corte Constitucional de 1997 que aceptó la eutanasia en pacientes terminales pero no la autorizó.En esa oportunidad, emplazó al legislativo a pronunciarse al respecto mediante un proyecto de ley.
Cabe anotar que el texto de los ponentes se refiere a la eutanasia consentida por el paciente de forma activa y también establece normas para la pasiva que es cuando se encuentra en estado de coma y los familiares intervienen para aliviar a su ser querido.
Aunque falta mucho camino por recorrer en los debates y las plenarias de Senado y Cámara y a pesar que se había negado en otras oportunidades, es un primer paso para lograr  se regule en nuestra Constitución y pase a ser una opción legal que los enfermos o sus familias puedan decidir en caso de condiciones  de extrema gravedad e irreversibles.
Así como un derecho fundamental de la humanidad es vivir dignamente, de igual forma se debe pensar en que el fin de nuestros días sea morir dignamente.

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