A la gente hay que creerle. Este postulado ya bastante viejo
cobra vigencia cada vez que alguien propone alguna idea que causa impacto en la
sociedad.
Noemi Sanín , ahora abanderada de la moral al liderar la
propuesta del Club Millonarios de querer devolver las dos estrellas ganadas con
los dineros o por lo menos con la influencia del narcotraficante Gonzalo
Rodríguez Gacha, olvida por momentos todo el apoyo que le brindaba al hoy cuestionado
expresidente Álvaro Uribe Vélez .
Se le olvida que el señor Uribe, es acusado hoy por casi
todos los antiguos amigos de su gobierno, de tener conocimiento de apoyos económicos
de gentes vinculadas con el narcotráfico, el mismo que contribuyó a conquistar los campeonatos en los años 80.
Parece no recordar que cuando le mostraba su simpatía al
señor Uribe, se chuzaban periodistas, magistrados, políticos, tal vez a ella
también, con la complacencia de la Presidencia de la República. Que los vínculos con los narcos eran tan
evidentes que llegaron hasta el Palacio de Nariño, con la famosa visita de
alias Job con su abogado.
Todas esas posturas moralistas, 25 años después de ganados
los campeonatos y con los antecedentes de apoyos políticos a gentes también patrocinadas con estos dineros de “narcos” y “paras”, no le dan
a esta señora la credibilidad para enarbolar estas posturas.
De todos modos a la gente hay que creerle y por lo menos
ahora que empezamos a conocer todas las maniobras oscuras de Uribe contadas por mismos socios, El apoyo expresado en el
pasado, sea cosa de eso mismo, del pasado.
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