Nada más irritante que la impotencia de un ciudadano al ver
que a pesar de la denuncia ante las autoridades, los delincuentes se llevan sus objetos personales y no se ve por ningún
lado la acción eficaz de la Policía.
La percepción de inseguridad de la que se habla a diario en
los noticieros, pasa rápidamente a convertirse en realidad cuando la persona es
víctima de un atraco. Los ladrones
deambulan en grupo o en solitario tranquilamente por las calles donde son observados
por la ciudadanía y en muchas ocasiones ante la mirada pasiva de las autoridades.
A pesar que los últimos indicadores de la encuesta anual de
Percepción y Victimización de la Cámara de Comercio de Bogotá datan de finales del 2016 y muestran que la
gente se siente menos insegura que en el mismo periodo del año inmediatamente anterior,
es decir que de cada 10 bogotanos, 6 estaban más tranquilos, el sentimiento en
las calles es otro.
Los ciudadanos sienten que la atención del Gobierno nacional
se enfocó solo en el proceso de paz y la
parafernalia que significa la implementación del posconflicto y que al drama
diario de los robos en Transmilenio y de la gente en la calles no le volvió a
brindar la adecuada atención.
La falta de uniformados en las calles vigilando, por ejemplo,
los lugares donde se presume roban más, así como la lentitud en la reacción
ante un evento de estos, hacen que la sensación de protección policial sea muy
baja.
Luego del atraco, la
persona que está atormentada por la desazón por haber perdido sus pertenencias,
se enfrenta a la odisea de colocar una denuncia. Si es un atraco con lesión debe
ir al hospital dos o tres veces, primero a que lo curen y luego a certificar un documento de la policía
que efectivamente tiene lesiones.
Luego va a la estación policial por el documento remitido
por el hospital y se dirige a la Fiscalía donde finalmente radica la denuncia.
Este trámite puede llevar varios días pues no siempre están disponibles en la
Estación o en el Hospital.
Cuando se trata de un robo simple la diligencia en
apariencia debería ser más ágil, pero todos hemos visto en televisión las
trabas a la hora de denunciar que en ocasiones llegan hasta remitir a los
ciudadanos a URIs alejadas de la escena del robo.
Lo lamentable para el ciudadano es ver cómo en la mayoría de
ocasiones, estas se archivan por falta de una mayor información o de una
contundente acción policial.
El sentimiento es de impotencia…

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